¿Qué creemos?

Nuestra Declaración de Fe

Las Escrituras

Creemos que toda la Escritura es la palabra inspirada, infalible y suficiente de Dios. Es nuestra única regla de fe y práctica, y en ella Dios revela todo lo necesario para su gloria y la salvación del hombre. (2 Timoteo 3:16–17; Salmo 19:7) 

Dios

Creemos en un solo Dios Verdadero, Eterno e Inmutable, que existe en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, iguales en poder y gloria. Dios es el Creador, Sustentador y Gobernador Soberano de todas las cosas. (Deuteronomio 6:4; Colosenses 1:16–17; 1 Juan 5:7) 

El Hijo

Creemos que Jesucristo es el Hijo Eterno de Dios, quien se hizo hombre sin dejar de ser Dios. Vivió una vida sin pecado, murió en la cruz para redimirnos, resucitó corporalmente al tercer día y reina con poder y gloria. Solo en Él hay salvación. (Juan 1:14; 1 Pedro 3:18; Hechos 4:12) 

El Espíritu Santo

Creemos que el Espíritu Santo regenera, convence de pecado, guía al creyente a la verdad y lo capacita para vivir en santidad y servir en la obra del reino. 

(Juan 3:8; Juan 16:8; Gálatas 5:16) 

El hombre y el pecado

Creemos que el hombre fue creado a imagen de Dios, pero cayó en pecado y quedó separado de Él. Todos somos por naturaleza pecadores e incapaces de salvarnos por nuestras propias obras. (Génesis 1:27; Romanos 3:10, 23) 

La Salvación

Creemos que la salvación es por gracia, mediante la fe en Jesucristo. Es un don gratuito de Dios, asegurada por la obra redentora de Cristo y aplicado por el Espíritu Santo a los elegidos de Dios. (Efesios 2:8–9; Juan 5:24; Tito 3:5) 

Los dones espirituales

Creemos que el Espíritu Santo distribuye dones espirituales a cada creyente para la edificación del cuerpo de Cristo y el servicio en la iglesia. Sin embargo, afirmamos que los dones milagrosos de señal, como las lenguas, la profecía revelacional y las sanidades apostólicas, cesaron con la era apostólica, una vez que se completó el canon de las escrituras y se estableció el fundamento de la Iglesia. Dios sigue obrando soberanamente en su pueblo, pero la revelación especial ha sido completada en la Palabra escrita. (1 Corintios 12:4–7; Efesios 2:20; Hebreos 2:3–4; 2 Timoteo 3:16–17)  

La Iglesia

Creemos que la Iglesia es la comunidad de los redimidos, llamados a vivir en comunión, a guardar las ordenanzas, a proclamar el evangelio y a reflejar el amor de Cristo. (Mateo 16:18; 1 Corintios 12:27; Colosenses 1:18) 

Las ordenanzas

 Creemos que Cristo ordenó dos ordenanzas para su iglesia: el Bautismo, por inmersión, como testimonio público de la fe en Cristo (Mateo 3:16; Colosenses 2:12); y la Cena del Señor, como recordatorio solemne y gozoso del sacrificio de nuestro Redentor (1 Corintios 11:24–25). 

La Santidad

Aunque reconocemos que pecaremos hasta estar en la presencia de Dios, creemos que los creyentes deben vivir de tal manera que honren y glorifiquen a Cristo (Colosenses 1:10). Esto se logra por medio de presentar nuestros cuerpos a Dios como sacrificio vivo y transformar nuestra forma de pensar (Romanos 12:1-2), vivir digno de nuestro llamamiento en Cristo (Efesios 4:1-3), cuidar nuestra forma de hablar (Efesios 4:29-32), mantener nuestro tiempo devocional diario (Deuteronomio 6:6-7; Mateo 6:6; Efesios 6:4), y congregarse fielmente con los demás creyentes de la iglesia (Hebreos 10:25).

La Salvación

 Creemos que la salvación es por gracia, mediante la fe en Jesucristo. Es un don gratuito de Dios, asegurado por la obra redentora de Cristo y aplicado por el Espíritu Santo a los elegidos de Dios. (Efesios 2:8–9; Juan 5:24; Tito 3:5) 

Los dones espirituales

Creemos que el Espíritu Santo distribuye dones espirituales a cada creyente para la edificación del cuerpo de Cristo y el servicio en la iglesia. Sin embargo, afirmamos que los dones milagrosos de señal, como las lenguas, la profecía revelacional y las sanidades apostólicas, cesaron con la era apostólica, una vez que se completó el canon de las escrituras y se estableció el fundamento de la Iglesia. Dios sigue obrando soberanamente en su pueblo, pero la revelación especial ha sido completada en la Palabra escrita. (1 Corintios 12:4–7; Efesios 2:20; Hebreos 2:3–4; 2 Timoteo 3:16–17)  

La Iglesia

Creemos que la Iglesia es la comunidad de los redimidos, llamados a vivir en comunión, a guardar las ordenanzas, a proclamar el evangelio y a reflejar el amor de Cristo. (Mateo 16:18; 1 Corintios 12:27; Colosenses 1:18) 

Las ordenanzas

 Creemos que Cristo ordenó dos ordenanzas para su iglesia: el Bautismo, por inmersión, como testimonio público de la fe en Cristo (Mateo 3:16; Colosenses 2:12); y la Cena del Señor, como recordatorio solemne y gozoso del sacrificio de nuestro Redentor (1 Corintios 11:24–25). 

El reino y la eternidad

Creemos que Cristo volverá en gloria para juzgar a vivos y muertos. Los creyentes disfrutarán eternamente de su presencia, mientras que los incrédulos sufrirán separación eterna de Dios. (Mateo 16:27; Mateo 25:46; Apocalipsis 21:4)